¿Cuál es la sutil línea que separa mi Ego de mi Ser?…

¿Cuál es la sutil línea que separa mi ego de mi Ser?…

Dime por favor, ¿Dónde está, para que pueda verla?…

No hay tal línea, tu ego es tu cuerpo mental, es parte de ti…

En la aceptación total, de todo lo que eres, pensamientos, emociones, silencios, sentires…

Te amas al completo…

Comprende que eres el “Todo” y el “Todo” yace en ti…

Ríndete suavemente… despójate de todos los ropajes que conforman tu identidad, desapegate de todas las convicciones, creencias, rechazos, apegos…

Suavizando la presión de tus párpados sobre los ojos, permite que los ojos de tu alma se abran más y más, para que puedas así mirarte con amor, mirar todo con infinita suavidad…

Suelta la dureza con suave amor, rodea tus creencias de bueno y/o malo, con la misma luz blanca y brillante… luz de amor… blanca… traslúcida

No te agrupes a un bando, ser el Ser Espiritual que eres, implica amar el Ser Humano que eres también…

Tu ego-mente, vibra desde siempre con campos mórficos, observa tu mental, sin críticas, observa y la comprensión llegará…

Escucha las palabras que pronuncias, habla más lento, más suave, para así poder escucharte…

Observa y comprende… ¿de dónde provienen tus palabras, quien hilvana las frases que pronuncias?…

La vida en la Tierra, te ha sido dada como un regalo, para que disfrutes de ella, para que vivas tus experiencias desde el amor y la luz que eres…

Si crees, que eres un cuerpo físico, sólo serás un cuerpo…

Si crees que eres tu intelectualidad, todo lo que tu mente-ego sabe, sólo serás la mente…

Si crees que eres cuerpo, mente-ego, y luz… entonces y sólo entonces te verás completa…

Permite que la luz divina, de la que provienes te  bañe, penetrando por los poros de tu piel, entrando en tu interior…

Respira suave, siente el infinito abrazo de luz… siéntete abrazada por la existencia Divina, siente el amor que el Universo Divino siente por ti…

Observa la luz…Déjate poblar, para que la luz se expanda más allá de las fronteras de tu piel…

Te sientes liviana, etérea…

Anadi Tinebò, alguien como tú…

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