Sobre las hadas…

Cuenta La leyenda que en el comienzo de los tiempos, estaba prohibido que las hadas convivieran con los mortales, por temor a que se establecieran vínculos entre ellos contrarios a las leyes de la naturaleza.

Algunas hadas desobedecieron las normas de los Dioses y Aine su Diosa y su dueña, las castigó quitándoles la forma humana que las hacia tan cercanas a los hombres, condenándolas a ser únicamente insectos.

Pero a la Diosa no le fue permitido dejarlas sin las facultades que son parte de su esencia, la belleza, la capacidad de leer los pensamientos, la intuición que les hace saber lo que es cierto y lo que no lo es y la prerrogativas de convertir los sueños en realidad, abrir los caminos del aire y volar tan rápido que nadie puede seguir su estela…

Pasó el tiempo muy deprisa y las cosas cambiaron.

La prohibición de no convivir con los humanos fue abolida, pero para cuando la Diosa Aine indultó a las hadas, que había convertido en Libélulas, estas se negaron a volver a su estado anterior.

Se habían acostumbrado a convivir con los humanos sin despertar sospechas, sin recelos y sin ser estudiadas como elementos curiosos o extraños.

Eran libres, mucho más libres que cuando tenían que esconderse al menor aviso de humanos en el entorno.

Así que desecharon la propuesta y ya, para siempre son esas maravillosas criaturas que nos rodean en los bosques y que su sola presencia nos alegra el día.

Pero no debes olvidar que siguen siendo mágicas y su labor es ayudar a que los sueños y las ilusiones de los humanos se cumplan.

Compartido del muro de Vicente Saus

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